Un dulce error. Parte 1

Todos cometemos errores, si no que clase de personas seriamos, daríamos puro asco siendo tan perfectos, creo que la belleza de las cosas está en saber sacar partido de las pequeñas imperfecciones que llenan nuestro camino llamado vida y si tienes suerte te puedes llevar una lección que te hará más fuerte, más experimentado o al menos una buena ostia en la cara para que espabiles.

A mí me lleva la pasión, en todo, es uno de mis mayores problemas, me muevo con ella y es tan poderosa como efímera, puedo conquistar el mundo en cinco minutos y destruirlo en dos por aburrimiento, porque cojones os estoy contando todo esto estaréis pensando, porque hoy voy a contaros uno de mis mayores errores, empezar una relación con una chica de 19 años. ¿Qué? Ya os lo dije, si nadie os odia, es que algo estáis haciendo mal y si tenéis razón, además es todo culpa mía (todo, la multa que te pusieron este mes, terremotos y el reggaetón, sobre todo esto último) ¿Pero no queréis saber porque?

Empieza igual que cualquier historia, chico conoce chica, una abrazo lleva a un beso, un beso a sexo desenfrenado y tarde o temprano uno de los dos saca la pregunta, disfrazada de las palabras mejor escritas del mundo o de la sutileza y gracia de una princesa el primer día que sale del castillo, puedes maquillarla de lo que quieras pero sigue siendo la necesidad de saber si esto va a alguna parte. En mi caso fue ella la que puso la pregunta encima de la mesa, empezando el dilema moral.

Sabes que no debes morder esa manzana, porque para ti es tu última chica pero para ella eres su primer hombre en mayúsculas y ese estado mental pasajero donde todo es perfecto envenena hasta el más pequeño de tus recovecos para nublar la razón que te dice que no te metas ahí, nadie ama con más pasión que las recién llegadas al mundo exterior, sin corromper, con la ilusión y el amor intactos, su camino hasta ese instante habrá sido más fácil o más difícil, pero nunca ha salido con alguien que la trate como una persona y eso es algo nuevo para ella, a la que jamás le han roto el corazón de verdad quiere que te entregues a ella, tú, que tienes algo más de experiencia y algunas cicatrices como credenciales, sabes que no debes.

Pero negocie con el corazón una alianza, juntos conseguimos que la cabeza se callara y me lance sin miedo al pozo de mi egoismo, al fin y al cabo nunca lo sabré si no lo pruebo (me digo entre otras excusas), aunque vaya en contra de todos los pocos principios que pudiese tener. Y así empezaron tres meses increíbles, creí que eso era tan real, de alguna manera no habían imposibles, improvisábamos la vida de tal manera que cualquier lugar era nuestra cama y cualquier palabra un excusa para juntar nuestros labios, andábamos por donde la gente no se atrevía y recorrimos tanto camino en tan poco tiempo que desplegamos nuestras alas y el mundo se nos hacía pequeño.

ByJG

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Me declaro fan incondicional de escribir, todavía no sé si para ti que lees este blog o para mí, ya lo descubriremos. Un brindis por las sabanas revueltas, por las cañas con amigos, por las miradas de reojo (y de las otras también), por los álbumes de fotos que se hacen con los ojos, por las patatas bravas, por AC/DC, por los viajes improvisados y las cosas complicadas, por los polvos mañaneros y por el cigarrito de después.