El flechazo del teléfono

Era un teléfono realmente bonito, de color negro pero con un mate precioso, con una cámara que salían como unos prominentes labios y por todo lo bendito… ¡Que pantalla!

Se veía tan apetecible para mis dedos como la piel de una mujer recién salida de la ducha; con las gotas de la lluvia deslizándose entre esos iconos tan estratégicamente colocados, confirmo, era un teléfono precioso. Tenía que preguntarle qué modelo era, me dijo que se llamaba iPhone y al darse la vuelta vi esa mordida que tenía en su manzana.

Tres rayas de cobertura más tarde nos separaba un zumo de “cosas-ricas (y sanas)” y el teléfono se pidió un enchufe sabor a fresa que resaltaba su cámara cuando la usaba. Las notificaciones volaban entre risas y los dedos de la chica que venía a juego con el teléfono no paraban de pasearse por la pantalla disculpándose a cada deslizamiento de dedo índice indecente.

Hasta que se me acabaron los megas.

¡¿Pero qué haces te has vuelto loco?! –Normal teniendo en cuenta que le acababa de meter el maldito teléfono dentro del cóctel de fresa.

No, ya lo estaba antes de conocerte. –Está confirmado, soy el más loco de todos, pero forma parte de mi encanto, aunque en ese momento no lo veas, pensé.

-(Pon aquí los insultos más ingeniosos que pueda sacar una chica con nomofobia) –Dijo la chica del teléfono mientras sacaba el kit de primeros auxilios para móvil.

Eres una chica preciosa, con una mirada increíble y el mundo no puede disfrutar esos ojos porque están leyendo las notificaciones que le envía el móvil a tu autoestima.

¡Increíble! ¡¿Me tiras el móvil dentro de mi cóctel y encima me dices que no tengo autoestima?! –La verdad es que sí que tiene los ojos preciosos.

Y que posiblemente te hayas perdido dos amores de tu vida, siete buenos polvos y un posible cabreo con uno de los dos primeros durante este mes.

Lo bueno es que había dejado el teléfono por más de 5 minutos, lo malo es que me lleve un “Like” en la mejilla izquierda, (muy bien ejecutada y con razón supongo) y que tengo que llevar mi móvil a reparar.

ByJG

Me declaro fan incondicional de escribir, todavía no sé si para ti que lees este blog o para mí, ya lo descubriremos. Un brindis por las sabanas revueltas, por las cañas con amigos, por las miradas de reojo (y de las otras también), por los álbumes de fotos que se hacen con los ojos, por las patatas bravas, por AC/DC, por los viajes improvisados y las cosas complicadas, por los polvos mañaneros y por el cigarrito de después.

Deja volar tu imaginación ¡Exprésate!

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