Los polos opuestos

Fue un buen polvo, mejor incluso de lo que ambos esperábamos, al principio de la noche no creo que ni ella ni yo apostásemos por el llevarnos la lotería a casa, ya que la cesta aparentemente, no tenía nada que nos apeteciera llevarnos a los labios; Emma es de esas personas con las que no acabas de encajar en nada, por los clavos del tal cristo, ¡si no pensamos ni similar!

A ella le gusta le frío y a mí el calor, es adicta al pescado y la verdura, yo mato por un buen filete y la verdura la detesto muy fuerte, se pasaría la vida en la montaña y yo en la playa tostándome al sol, a mí me encanta el cine y ella no lo soporta, yo prefiero viajar en moto y Emma en coche, ella es adicta al fútbol y yo lo encuentro estúpido, a ella le gustan mis labios y yo la callé con un beso.

Todas las piezas que no encajaban, se pusieron en su sitio en la cama, estoy convencido de que nos hubieran dado un diez en sexo sincronizado si existiera esa modalidad deportiva.

Pero después, las dos piezas quedaron entrelazadas en la cama buscando la explicación entre risas de cómo era posible aquella locura, hasta que ella cambio de tema.

Me empezó a hablar de la independencia, del 155, de porras, golpes, constitución, derechos, en fin, del triste panorama político actual aquí donde vivo. ¿Existe algo que corte más una erección que la política? Creo que sería pregunta de examen.

No voy a explicar su punto de vista, ya que eso no viene al caso, a decir verdad, puede tener cualquiera de los dos puntos de vista ya que mi contestación hubiera sido la misma.

Así que “¿Qué que opino yo de todo esto?” –sería la pregunta que resume y camufla lo que hoy en día quiere saber todo el mundo, saber en qué equipo juegas.

Opino que estoy en medio, que me obligan a escoger un equipo y si escojo el primero, el segundo deja de hablarme porque me fui al otro equipo, ¿Dónde está el respeto a los demás, a su opinión? Escucho los motivos de un lado y creo que tienen razón en algunas cosas, escucho las razones del lado contrario y también tienen su parte de razón en otras. Entonces yo saco mi propia conclusión, lo que falta es entender la palabra dialogo, creo que se está prostituyendo su significado, nos centramos en la parte de esta en que tienen que escucharnos, pero nos olvidamos del momento de la conversación en el que tenemos que escuchar nosotros, y claro pretendemos que…y me interrumpió dejándome con la palabra en la boca.

¡Es que tú no lo entiendes! –y siguió soltándome un discurso que lógicamente no era suyo, que tendría que oír de nuevo cuando llegase a casa y alguien pusiese las noticias a la hora de cenar.

No me creo que no exista un idioma o una manera en el que la gente se entienda, el problema es querer entender al otro y no imponerle la opinión que tenga uno mismo. –la corté yo a ella esta vez.

¡Joder! ¡Se te da mejor usar la lengua para otras cosas! ¿En serio no lo entiendes? –volvió a repetirme, pero me quedé con la deliciosa frase del medio.

Entonces vamos a usar la lengua para lo que realmente está pensada, ven aquí. –fue la frase que disparo una sesión de sexo jodidamente salvaje, y joder si lo fue!

Unos orgasmos más tarde, no pude callármelo, soy un picoso y Emma también:

¿Hemos encontrado una vía de comunicación muy poderosa no crees? ¡Fíjate! Con lo distintos que somos y como nos entendemos entre sabanas, aunque no me imagino a los víboras que nos gobiernan teniendo estas reuniones tan…lascivas. –le dije entre risas.

Sí, lo sé, soy un poco masoquista, o un tocapelotas, o ambas cosas, pero esto no tuvo el final que esperáis de una guerra de ideales de mierda, sino más bien desencadeno una guerra de cojines y otras cosas con Emma y la verdad, lo pasamos de vicio.

Estoy pensando en enviarle a los dos gobiernos unos cuantos vibradores, varios succionadores de clítoris, algunas vaginas de látex y unas treinta almohadas. A mí me funcionó.

ByJG

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Me declaro fan incondicional de escribir, todavía no sé si para ti que lees este blog o para mí, ya lo descubriremos. Un brindis por las sabanas revueltas, por las cañas con amigos, por las miradas de reojo (y de las otras también), por los álbumes de fotos que se hacen con los ojos, por las patatas bravas, por AC/DC, por los viajes improvisados y las cosas complicadas, por los polvos mañaneros y por el cigarrito de después.

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