Para vosotr@s, de mi parte.

Dicen que la única manera de tener un amigo es serlo, pero como todo tiene un precio, mi precio es simple, soy el primero en ayudarte a levantarte, a darte ánimos o a conquistar el mundo, siempre, pero solo si eres lo que considero una buena persona, pero si además consigues ganarte mi respeto, te protegeré bajo la llave de mi propia vida.

Una puñalada de la vida me quito sin aviso una persona importante en mi mundo, por si acaso el destino no se acordó de firmar esa dura historia, la suerte quiso añadir una postdata al final del párrafo, queriendo que fuera el día de su cumpleaños, eso hizo sangrar mi empatía por celebrar mi aniversario.

Con el tiempo, he vuelto a celebrarlo, por decirlo de alguna manera, me lo tomo como una salida más con esa gente bonita que quiero que siga caminando a mi lado, la verdad es que sienta bien, aunque no quita que te toques la herida en algún momento de la noche, te recuerda que la vida puede doler y mucho.

Soy una persona extrovertida, sí, pero no emocionalmente, se me atragantan los sentimientos a la hora de intentar explicar cómo me siento a alguien, ya sea mi amigo, mi pareja o mi familia, la boca se me seca y me siento como un niño de 5 años la primera vez que canta delante del colegio para toda esa gente que no conoce y sus padres, que están mirándole en alguna parte y no los encuentra, eso le pone aún más nervioso.

Mi cumpleaños es un momento que mi integridad emocional cede un poco y deja ver sus agujeros de debilidad y lo detesto, no me gusta que mis amigos se reúnan por mí y yo no esté al 100 %, es como si les faltara al respeto.

Pocas palabras de cariño le he dedicado a mis amigos, así que decidí dedicaros esta entrada, escribiros lo que no me sale deciros porque se supone que ya debemos saberlo, esto no es para el que lo lea, no es para el que me siga, es para vosotros, porque todo el mundo quiere tener amigos, pero pocos se preocupan en serlo.

Así que me permitís que levante mi copa y proponga un brindis.

Brindo por que no conocéis mis mejores historias, las habéis vivido conmigo y formáis parte de ellas.

Brindo porque sois el mejor remedio para todo, porque sabemos que solos llegaremos más rápido, pero juntos llegaremos más lejos.

Brindo porque habéis estado de mi lado en la mitad de los líos que me he metido y en la otra mitad me habéis metido vosotros.

Brindo porque descubrimos que la vida tiene tres caminos, el vuestro, el mío y el nuestro.

Brindo porque sabéis tanto de mí que solo puedo daros las gracias.

Brindo por esos consejos tan buenos que me dais que me paso por los huevos. (Y también brindo por los “Te lo dije” de después)

Brindo porque se tanto de vosotros, que es imposible no quereros, cabrones. (Si, los tíos insultamos con cariño).

Brindo porque me falta espacio para escribir todo por lo que brindaría por vosotros, brindo por los que son hermanos y por todos los miembros de mi tripulación que navegáis conmigo en el barco de la vida, donde ya hace tiempo comprendí que no hace falta elegir un destino perfecto, si no encontrar las personas perfectas para viajar.

ByJG

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Me declaro fan incondicional de escribir, todavía no sé si para ti que lees este blog o para mí, ya lo descubriremos. Un brindis por las sabanas revueltas, por las cañas con amigos, por las miradas de reojo (y de las otras también), por los álbumes de fotos que se hacen con los ojos, por las patatas bravas, por AC/DC, por los viajes improvisados y las cosas complicadas, por los polvos mañaneros y por el cigarrito de después.