La soltería del cunnilingus

Era un miércoles por la mañana, me acariciaba un fresquito agradable que entraba por la ventana, yo empecé a darme la vuelta para que llegase a cuantas más partes de mi cuerpo mejor, pero me tuve que detener en seco para ver el amanecer de María.

Sin duda, es mucho más bonita completamente desnuda, una sábana blanca acariciaba su piel, por suerte para mí, tanto a la sabana como a mí parece que nos tejieron los diablillos más picaros, ya que esta decidió reposar en la mitad de su cuerpo, detenida justo en el delicioso punto para dejar ver apenas un atisbo de su sexo y yo, no quise perderme detalle.

Estaba mirando hacia mí, con una mano abrazada a su pecho y la otra debajo de la almohada del Mickey Mouse, sus labios medio sonrientes eran un imán para los rayos de sol que entraban por la gigantesca ventana, pero a sus ojos entrecerrados no le parecían tan fascinantes, le molestaban, amenazando con despertarla, así que se dio un cuarto de vuelta y quedó bocabajo.

La maldita sabana, antaño mi amiga de fechorías, se pasó al equipo contrario.

Maldita sabana, eso es jugar sucio.

La verdad es que era un paisaje precioso, como aquellas postales con pequeños paraísos fotografiados de los lugares más bellos del planeta y claro, no pude controlarlo, tuve que escribir algo en esa postal. Convertí mi lengua en pluma y mi saliva en tinta con la que escribir buenos días en su cuerpo, pero antes debía invitar a la sabana a marcharse, así que la deslice despacio hasta que abandono la cama y dejo el lienzo a la vista…y que vista!

Trazando húmedos besos por sus piernas llegue al precipicio de su sexo y empecé a jugar por sus alrededores, entre pequeñas respiraciones, consonantes y vocales, la mano de María empezó a tener vida propia y bajo hasta acariciarme el pelo, haciendo una leve presión en mi cabeza, dándome a entender lo que quería.

Pero quise seguir escribiendo, trazando todos los bordes de ese lienzo, hasta que sus dos manos se reencontraron en mi cabeza y un “¡Joder…Por fav…!” salió de sus labios, pero no pudo terminar la frase exactamente.

¿Qué tengo que hacer para que me despiertes así cada día? –dijo ella entre suspiros y risas.

No sé, acordarte de poner el despertador la noche anterior, mira tengo el botón justo aquí. –le conteste señalándole mis labios y acercándole el café que acababa de preparar.

¿Qué quiere decir eso? –dijo frunciendo el ceño al ver que sonreía y no contestaba.

No sé en qué punto se giró la mañana de un cunnilingus encantador a un debate sobre mi soltería, el caso es que María descubrió según ella y su carrera de psicología, porque estaba soltero.

Estás soltero porque te asusta el compromiso, no quieres responsabilidades y cuando ves que hay un atisbo de ellas en el horizonte huyes como un cobarde, eso es muy infantil, una relación está llena de compromisos y tú nunca te atreves a decidirte entre la postura de estar en pareja o la de estar soltero, disfrutas de las dos sin asumir responsabilidades de ninguna.

Acabé de vestirme, ya llegaba lo suficientemente tarde al trabajo y no era la primera vez que hablaba de esto con ella, pero iba a ser la última.

¿Y tú? ¿Por qué estas soltera? –y me despedí de ella.

No le voy a negar que me gusta estar soltero, sinceramente, una pareja no la necesito y no la busco, pero eso no quiere decir que no la quiera o no estar abierto a enamorarme. Me considero un puto desastre, pero un desastre encantador y emocionalmente me corono como el Rey del caos, además por suerte no soy perfecto, soy la persona más imperfecta que existe. Pero tengo un máster sobre mí mismo.

Y sé lo que quiero.

Estoy soltero porque quiero que me quieran bien, no tener que calibrar mis palabras y mis actos, que quiera mi opinión y no mi permiso; esa ella debe ser libre, que nunca jamás me diga “te necesito”, “no sabría vivir sin ti” o me venda “para siempres” de esos de segunda mano que no sabemos si llegaran a cumplirse.

Estoy soltero porque quiero una chica que le guste mirar mi bonito culo cuando avanzo más rápido que ella por la vida, (ya que por supuesto si ella me adelanta, aparte de mirárselo, pienso tocárselo y decirle “ahora te pillo, cariño”) y que si nos esperamos cuando uno avanza más que el otro es porque nos apetece caminar juntos, porque le gusta mi ritmo y no porque no sepa estar sola.

Porque sabe que podemos hacernos mucho daño, pero aun así no nos atamos y joder…claro que nos da miedo, pero no por ello dejamos de estar a un beso de distancia cada día.

Estoy soltero, porque no me dejaron aun sin palabras, porque tengo amigos, colegas de fiesta, una familia, tengo parejas de baile, de escalada, confidentes, pero no tengo ninguna que sea todo eso. Estoy soltero, porque quiero.

Porque quiero que esa ella que camine a mi lado sea todas y cada una de las cosas que he escrito aquí y las que me guardo para mí. Y que ninguna de esas cosas sea mía, pero que estén siempre todas viajando conmigo.

ByJG

Me declaro fan incondicional de escribir, todavía no sé si para ti que lees este blog o para mí, ya lo descubriremos. Un brindis por las sabanas revueltas, por las cañas con amigos, por las miradas de reojo (y de las otras también), por los álbumes de fotos que se hacen con los ojos, por las patatas bravas, por AC/DC, por los viajes improvisados y las cosas complicadas, por los polvos mañaneros y por el cigarrito de después.

Deja volar tu imaginación ¡Exprésate!

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