Historias de Jack

Historias diarias que me han sucedido y comparto con vosotros.

La máscara de Judith. Parte 2

La siguiente visita que hice al club de Open Mic, fue durante la presentación de un grupo novato que daba sus primeros pasos por el desconocido para mi mundillo de la música, esta vez me acompaño Lidia, una amiga del trabajo apasionada de estos espectáculos, que decidí invitar a venir. La sala estaba un poco más decorada de lo normal, había mucha gente para un localito tan estrecho, unos cuantos estaban entusiasmados por el debut de sus amigos ante los… Leer más »La máscara de Judith. Parte 2

La historia de Lara

Durante una semana de esas que tienes tanto trabajo que apenas puedes dedicarle un saludo a tu reflejo en el espejo por las mañanas, el sábado por la mañana haces treinta y ocho planes para la noche y después de cenar empieza el pulso entre el sueño y tus ganas de volver a ver mundo exterior fuera de la prisión mundanamente conocida como “el despacho”. Como era de esperar vence el sueño, cayendo en un placentero letargo que te lleva… Leer más »La historia de Lara

La máscara de Judith. Parte 1

En épocas de trabajo en las que solo te inmiscuyes en tu rutina diaria y el único atisbo de tranquilidad que tienes es escribir un poco en algún bareto del Born o en alguna terraza cerca de la playa, tomo la sabia decisión de tirar el móvil y el portátil a la cama, coger mi chupa negra y largarme a tomar por culo, pero algunas veces voy a un encantador bar donde hacen sesiones de Open Mic, me pido una… Leer más »La máscara de Judith. Parte 1

Los polos opuestos

Fue un buen polvo, mejor incluso de lo que ambos esperábamos, al principio de la noche no creo que ni ella ni yo apostásemos por el llevarnos la lotería a casa, ya que la cesta aparentemente, no tenía nada que nos apeteciera llevarnos a los labios; Emma es de esas personas con las que no acabas de encajar en nada, por los clavos del tal cristo, ¡si no pensamos ni similar! A ella le gusta le frío y a mí… Leer más »Los polos opuestos

cigarro

El cigarro

No sabíamos como pero su fino tanga había decidido escalar su armario para coronar la punta de su puerta medio abierta, parece que fui el único que se dio cuenta de la proeza de su ropa interior, ya que su risa lleno la habitación, Eva tiene esa manera de reírse que contagia y al cabo de unos segundos ya no podíamos parar (de reír). ¡Esto se merece un cigarro! –Exclamo mientras se mordía el labio para acercarse a robarme consentidamente… Leer más »El cigarro

ojos, verdes,

El tren, los ojos verdes y la cartera

Hacía años que no cogía un tren, ya ni me acordaba como eran, mirar por la ventana tiene algo relajante la verdad, ver como incrementa la velocidad manteniendo la mirada fija en la vía es casi hipnóticamente placentero su efecto en mí, para evitar caer dormido, miro quien hay en mí mismo vagón y, por costumbre, intento descubrir por su cara quiénes son o que pueden contarme de ellos mismos, un juego tonto de esos que me encantan, hasta que… Leer más »El tren, los ojos verdes y la cartera

La risa de Carmina

No buscas nada serio con nadie, tú lo sabes, ella lo sabe, todo el mundo parece saberlo y entenderlo, pero no sabes cómo y estas cenando en su casa con sus padres, en una mesa con más miradas y cruces de piernas erróneos de las que te gustaría. Es un momento incomodo, ambos solo queríamos un polvo… ¿Qué demonios hacíamos allí? ¿De quién fue la maldita idea? Antes de que puedas atar cabos y responder la pregunta, una mirada inquisidora… Leer más »La risa de Carmina

El flechazo del teléfono

Era un teléfono realmente bonito, de color negro pero con un mate precioso, con una cámara que salían como unos prominentes labios y por todo lo bendito… ¡Que pantalla! Se veía tan apetecible para mis dedos como la piel de una mujer recién salida de la ducha; con las gotas de la lluvia deslizándose entre esos iconos tan estratégicamente colocados, confirmo, era un teléfono precioso. Tenía que preguntarle qué modelo era, me dijo que se llamaba iPhone y al darse… Leer más »El flechazo del teléfono

La autopista de sus piernas

Seamos sinceros, no me conocéis y yo tampoco os conozco a vosotros, así que nos importamos una mierda, por tanto creo que somos las personas indicadas para contarnos lo que nos salga de las pelotas. No soy el prototipo perfecto de hombre, incluso me atrevería a decir que no soy ni el prototipo de mí mismo, pero ya sea por mis palabras, por las clases de baile mal aprendidas o por el veneno liquido ese, con sonrisa de camarera falsa… Leer más »La autopista de sus piernas