Siete minutos más

¿Es seguro? –dijo ella dubitativa entre el entregarse a sus emociones y descubrir quién es de verdad su vecino de unas calles mas abajo o no ponerle nombre a ese deseo que le ardia dentro y la impulsaba a querer cometer conmigo todas las locuras imaginables posibles. Era normal, estaba en una playa, a la vista de todos, con alguien que quería acariciarle su secreto más íntimo con una crema rara, es de locos, pero a veces la curiosidad no… Leer más »Siete minutos más

Un dulce error. Parte 2

Puedes tener tantas cosas claras sobre algo que tienes, sobre algo que crees que es tuyo para siempre, las palabras alimentaran siempre eso que quieres mantener pegado a ti y las escribes fuertemente en la piedra para que no se borren, pero al final los hechos acaban golpeando la roca donde estaban escritas y de todas esas florituras que adornan los versos se borran y solo queda la verdad que te empeñabas en disfrazar. Después de eso, estás tú, con… Leer más »Un dulce error. Parte 2

Un dulce error. Parte 1

Todos cometemos errores, si no que clase de personas seriamos, daríamos puro asco siendo tan perfectos, creo que la belleza de las cosas está en saber sacar partido de las pequeñas imperfecciones que llenan nuestro camino llamado vida y si tienes suerte te puedes llevar una lección que te hará más fuerte, más experimentado o al menos una buena ostia en la cara para que espabiles. A mí me lleva la pasión, en todo, es uno de mis mayores problemas,… Leer más »Un dulce error. Parte 1

ojos, verdes,

El tren, los ojos verdes y la cartera

Hacía años que no cogía un tren, ya ni me acordaba como eran, mirar por la ventana tiene algo relajante la verdad, ver como incrementa la velocidad manteniendo la mirada fija en la vía es casi hipnóticamente placentero su efecto en mí, para evitar caer dormido, miro quien hay en mí mismo vagón y, por costumbre, intento descubrir por su cara quiénes son o que pueden contarme de ellos mismos, un juego tonto de esos que me encantan, hasta que… Leer más »El tren, los ojos verdes y la cartera

La sonrisa de Susana, Parte 2

Unos labios carnosos y bien dibujados por la pluma de algún ángel talentoso, que mientras iban avanzando de la mano del cuerpo que lo acompañaba se convertían en el origen del big bang de mis emociones. ¡Hola, Soy Susana! –dijeron esos labios. Cállate y bésame sugirió decir mi inconsciente, por suerte aprendí a lidiar con él hace tiempo, aunque esta vez estábamos realmente de acuerdo. Tuve que responderle con algo, así que hice gala de lo peor que podía hacer,… Leer más »La sonrisa de Susana, Parte 2

La sonrisa de Susana, Parte 1

Lo segundo que te viene a la cabeza cuando entras por primera vez a una clase de salsa cubana, es porque diablos te apuntaste, en mi caso fue por la respuesta automática a la pregunta que llena de valor al más cobarde de los hombres, “no hay huevos a…” Pues sí, había caído en la trampa de Cristian, mi amigo latino que lleva el ritmo en cada parte de su cuerpo, asi que me apunte a las clases de salsa… Leer más »La sonrisa de Susana, Parte 1

La risa de Carmina

No buscas nada serio con nadie, tú lo sabes, ella lo sabe, todo el mundo parece saberlo y entenderlo, pero no sabes cómo y estas cenando en su casa con sus padres, en una mesa con más miradas y cruces de piernas erróneos de las que te gustaría. Es un momento incomodo, ambos solo queríamos un polvo… ¿Qué demonios hacíamos allí? ¿De quién fue la maldita idea? Antes de que puedas atar cabos y responder la pregunta, una mirada inquisidora… Leer más »La risa de Carmina

El flechazo del teléfono

Era un teléfono realmente bonito, de color negro pero con un mate precioso, con una cámara que salían como unos prominentes labios y por todo lo bendito… ¡Que pantalla! Se veía tan apetecible para mis dedos como la piel de una mujer recién salida de la ducha; con las gotas de la lluvia deslizándose entre esos iconos tan estratégicamente colocados, confirmo, era un teléfono precioso. Tenía que preguntarle qué modelo era, me dijo que se llamaba iPhone y al darse… Leer más »El flechazo del teléfono

La autopista de sus piernas

Seamos sinceros, no me conocéis y yo tampoco os conozco a vosotros, así que nos importamos una mierda, por tanto creo que somos las personas indicadas para contarnos lo que nos salga de las pelotas. No soy el prototipo perfecto de hombre, incluso me atrevería a decir que no soy ni el prototipo de mí mismo, pero ya sea por mis palabras, por las clases de baile mal aprendidas o por el veneno liquido ese, con sonrisa de camarera falsa… Leer más »La autopista de sus piernas