Erótico

El día de ella

El día empezó con rayos de sol en sus labios, eso la molestó, dejo caer su brazo a la derecha esperando encontrar algo, pero decidió negociar con la cama cinco minutos que se convirtieron en veinte, más los intereses, y por supuesto inicio la coreografía matutina de su alocada rutina. ¡Maldita sea! ¡Llego tarde! Una tostada integral de mermelada era lo más rápido, si no se le hubiesen quemado mientras se vestía para llegar al trabajo, puso otra mientras exprimía… Leer más »El día de ella

Inexplicablemente, Carla – Parte I

Tiempo atrás me resultaba imposible creer como podías llegar a sentir tal atracción por una persona así, porque si, sin ninguna explicación, sin lógica ni sentido ninguno, pensaba que eso solo podía pasarte en las relaciones serias, tal era mi creencia ciega en ese ideal, que tenía explicaciones para casi cualquier argumento que intentara desmontarme mi visión sobre ello, pero ninguna explicación o argumento me sirvió con Carla. Conocí a Raúl y Alicia esa misma tarde a las puertas de… Leer más »Inexplicablemente, Carla – Parte I

Sexo

Hizo saltar los botones de mi camisa, que salieron disparados en todas direcciones, nuestra sonrisa delatora y esa mirada de sexo dibujadas en el rostro, hacían evidentes las ganas de devorarnos ahí mismo, y eso hicimos. Pero ahora era mi turno de pelearme con su ropa, así que mis manos obligaron a esos húmedos labios a encontrar el camino hacia un vibrante beso, donde mi lengua luchó contra la suya en una batalla por callar los jadeos del otro. Mis… Leer más »Sexo

La reflexión del Capuchino

Últimamente me ha dado por devorar libros pendientes que tenía aprovechando el nuevo eBook que compre, sumados a los que ya había leído, tenía un buen bagaje para escribir una reflexión que me vino tan inesperada a la cabeza como el capuchino de parte de la camarera a mi mesa. El sexo nunca ha sabido explicarle sus jugadores la diferencia entre hacerte el amor y follarte duramente con alevosía. Dos caras de la misma moneda que cambiando el rango o… Leer más »La reflexión del Capuchino

La soltería del cunnilingus

Era un miércoles por la mañana, me acariciaba un fresquito agradable que entraba por la ventana, yo empecé a darme la vuelta para que llegase a cuantas más partes de mi cuerpo mejor, pero me tuve que detener en seco para ver el amanecer de María. Sin duda, es mucho más bonita completamente desnuda, una sábana blanca acariciaba su piel, por suerte para mí, tanto a la sabana como a mí parece que nos tejieron los diablillos más picaros, ya… Leer más »La soltería del cunnilingus

Los polos opuestos

Fue un buen polvo, mejor incluso de lo que ambos esperábamos, al principio de la noche no creo que ni ella ni yo apostásemos por el llevarnos la lotería a casa, ya que la cesta aparentemente, no tenía nada que nos apeteciera llevarnos a los labios; Emma es de esas personas con las que no acabas de encajar en nada, por los clavos del tal cristo, ¡si no pensamos ni similar! A ella le gusta le frío y a mí… Leer más »Los polos opuestos

La sonrisa de Susana, Parte 2

Unos labios carnosos y bien dibujados por la pluma de algún ángel talentoso, que mientras iban avanzando de la mano del cuerpo que lo acompañaba se convertían en el origen del big bang de mis emociones. ¡Hola, Soy Susana! –dijeron esos labios. Cállate y bésame sugirió decir mi inconsciente, por suerte aprendí a lidiar con él hace tiempo, aunque esta vez estábamos realmente de acuerdo. Tuve que responderle con algo, así que hice gala de lo peor que podía hacer,… Leer más »La sonrisa de Susana, Parte 2

La sonrisa de Susana, Parte 1

Lo segundo que te viene a la cabeza cuando entras por primera vez a una clase de salsa cubana, es porque diablos te apuntaste, en mi caso fue por la respuesta automática a la pregunta que llena de valor al más cobarde de los hombres, “no hay huevos a…” Pues sí, había caído en la trampa de Cristian, mi amigo latino que lleva el ritmo en cada parte de su cuerpo, asi que me apunte a las clases de salsa… Leer más »La sonrisa de Susana, Parte 1

La autopista de sus piernas

Seamos sinceros, no me conocéis y yo tampoco os conozco a vosotros, así que nos importamos una mierda, por tanto creo que somos las personas indicadas para contarnos lo que nos salga de las pelotas. No soy el prototipo perfecto de hombre, incluso me atrevería a decir que no soy ni el prototipo de mí mismo, pero ya sea por mis palabras, por las clases de baile mal aprendidas o por el veneno liquido ese, con sonrisa de camarera falsa… Leer más »La autopista de sus piernas